Veracruz milenario

 


Pirámide de los Nichos, Tajín / Carlos Cano
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En el estado de Veracruz se han reconocido más de dos mil sitios arqueológicos de un registro de siete mil, lo que ilustra la riqueza de las civilizaciones precolombinas que florecieron en este territorio, y cuya antiguedad se remonta a tres milenios atrás, con la cultura Olmeca, la que se convirtió en un foco de civilización propiciatoria del desarrollo del resto de mesoamerica.
La diversidad de complejos arqueológicos de Veracruz supone una diversidad étnica y cultural asentada en su variado paisaje, que es fuente temática para la investigación que se ha dado aquí de manera ejemplar. Este interés por el pasado se inició en la segunda mitad del siglo XIX  por pioneros en la exploración como José María Melgar, quien hizo el primer hallazgo de una cabeza colosal en 1862, en San Lorenzo, al sur del estado, y los trabajos del veracruzano Francisco del Paso y Troncoso en diversos puntos de la costa del Golfo.
Los nombres de los estudiosos de las culturas prehispánicas de esta parte de Mesoamérica constituyen un amplio espectro que abarca el sur, el centro y el norte de la entidad. Sus descubrimientos y documentos son testimonio de la abundancia de vestigios, que representan una responsabilidad compartida, pues no se trata sólo de descubrir sino también de describir, proteger y conservar. No son sólo los arqueólogos  sino todos los veracruzanos quienes deben evitar el saqueo y el tráfico de este valioso patrimonio. La cantidad de lugares con huellas del pasado indígena es un indicador notable de lo que aún resta por descubrir.

Sitios arqueológicos

Son muchos los sitios y las piezas importantes que han salido a la luz, como la “estatuilla de Los Tuxtlas”, la “estela C” de Tres Zapotes o los hallazgos recientes en El Manatí, donde se han reconocido elementos asociados al juego de pelota, como son las bolas de hule, o emblemas de poder como los bastones de mando, y evidencias de rituales religiosos y de la práctica del sacrificio ritual. La particular composición del suelo de este sitio hizo que se conservaran elementos de madera, hueso y  hule, además de las ya conocidas piezas elaboradas en piedra y cerámica.
Otro sitio destacado es Las Higueras, donde en una de sus pirámides se hallaron cuantiosas muestras de pintura mural realizadas con pigmentos de origen mineral sobre argamasa. Estos murales muestran gran maestría, en un estilo libre y con perspectivas muy propias de Mesoamérica, en las cuales un mismo objeto o personaje puede ser visto desde varios ángulos a ala vez.
Remojadas es un sitio donde se identifica el inicio de una tradición distinta a la de los olmecas, en la que se domina la elaboración de figurillas cerámicas. También en esta región aparecen cultos propios de la costa del Golfo, como el del hombre-ave.
Otro sitio destacado es Metacapan, donde se encontraron vestigios de un horno cerámico, elemento tecnológico que se había pensado inexistente en Mesoamérica y cuya utilización permite un mayor control en la manufatura de las piezas.
Otro sitio reconocido es El Zapotal, donde se decubrió una gran ofrenda ceremonial dedicada a Mictantecuhtli, Señor de los Muertos.
Y una de las joyas arqueológicas más asombrosas es El Tajín, cuyo florecimiento ocurrió entre el 800 y 1200 de nuestra era. Su magnífica arquitectura hereda la concepción de pirámides en las que se suceden el talud y el tablero. Además, se presenta en El Tajín la innovación de la cornisa volada, que da un nuevo ritmo a los perfiles de las estructuras pirámidales; y, finalmente, los nichos sobre los tableros juegan con las sombras sobre las iluminadas paredes. Este efecto aligera a la vista la arquitectura de masas que en otros sitios mesoamericanos tiene auna apariencia más bien pesada.
El plano de la ciudad muestra un ordenamiento del cosmos que se ve reflejado también en un bajo relieve encontrado en el centro del sitio: tierra rodeada de agua a ambos lados por riachuelos y la pirámide de los Nichos al centro (imagen a la izquierda) que, por representar 365 nichos, hace clara alusión al sol, rodeada por los juegos de pelota (se han localizado 17 canchas donde se efectuaba este ritual) que significan movimiento.
Por otra parte en Veracruz existen importantes huellas de la cultura huasteca, que incluyó parte de San Luis Potosí, Hidalgo, Tamaulipas, Puebla y Querétaro. Además de la cerámica y la arquitectura particulares, es notable en esta cultura el trabajo en concha y caracol para joyería, herramientas, instrumentos musicales y objetos simbólicos y religiosos.
En el archivo técnico del Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, órgano encargado de sancionar todo trabajo arqueológico que se realiza en nuestro país, aparece un listado con 83 informes de la investigación en Veracruz hasta el año de 2007, documentos que inciden en una mejor comprensión del periódo prehispánico en este territorio, su grandeza, sus particularidades, sus influencias, sus divergencias, sus contactos, sus conflictos internos o con grupos vecinos o lejanos. Ya no se trata tan solo de descubrir los monumentos arquitectónicos o escultóricos sino de procurar comprender las sociedades precolombinas, su vida cotidiana, su pensamiento, su cosmovisión y su organización.

Nota basada en: Arqueología. Sara Ladrón de Guevara. Ensayos sobre la cultura de Veracruz. Universidad Veracruzana, 2009. Presentación: Raúl Arias Lovillo Coordinadores: José Velasco Toro y  Félix Báez-Jorge.

 

 

Ciclo Literario.