La ética del poema y los peces de Citlallic

José Molina


Tuve la oportunidad de escuchar en el taller de mi amiga Guadalupe Ángela el poema “el salmón rojo” del poeta peruano José Watanabe. Los dos tuvimos una reacción semejante al escuchar el poema, nos quedamos estáticos. El poema era preciso, testimoniábamos una “presencia” en el lenguaje, una imagen concreta cortaba la tensión narrativa como un rayo que ilumina inesperadamente una habitación. Había poco que comentar al respecto, guardamos silencio por un largo rato, los talleristas murmuraron un par de opiniones sobre el poema pero Lupe y yo nos mirábamos con asombro sobre el alud que había ocurrido. Son, sin duda, esos poemas trabajados aritméticamente los que nos ayudan a entender la verticalidad que Augusto de Campos reclama para la poesía. Definición en el trazo poético, aquello que explora y arremete contra el lenguaje generando ondulaciones. Justo la imagen del salmón, tan cara para Watanabe, su peso, su fuerza física a contracorriente.
Es de este modo cuando se revela la ética del poema, su sentido vital. Cito para aclarar un poco la expresión los comentarios nacidos a partir de la poesía del chileno Gastón Carrasco: “esa imposibilidad de captar la realidad en un momento exacto y perfecto (si entendemos perfección por quietud) se traslada a una “ética” del poema, es decir, el poema se deja traslucir en la medida que se encuentre en la tensión entre lo quieto y lo móvil, lo posible e imposible.” El movimiento de la palabra resalta en su reacción a lo esquemático, el poema demuestra su vigor.
En la poesía no existen coincidencias apenas confirmaciones de nociones o instintos que nos otorgan cierto grado de certeza. Después de la hermosa experiencia en el taller de Guadalupe, tuve la oportunidad de escuchar a las voces Sapas en la librería La Jícara y de las varias voces amigas reunidas me llamó sobretodo la atención este poema de Citlalic Rosales Díaz (Oaxaca, 1984) llamado “los peces.

 

Los peces

Los pelos en la boca
La boca del río
El poeta en el agua
La sopa de letras
Las letras nadando
Los peces se burlan
Se comen las letras
La restaurantera friendo
Friendo pescados
El poeta comiendo
Comiendo pescado
Frito lleno de letras
Letras refritas
Los pelos en la boca
Se atoran las letras
Las letras podridas sobre la lengua
La lengua peluda
Peluda la restaurantera
Se baña en el río
El río sin letras
Los peces obesos
La lengua
            El poeta, su lengua en el agua
El agua del río
            La cocinera
El poeta en el río
En explosión
Los peces flotando
            Muriendo
Las letras huyendo
La sopa de letras
La sopa del río
Un caldo de río.


Fotografía
Litttschwager y Middleton

 

 

Ciclo Literario.