De lo inasible

(fragmentos)
César Rito Salinas


 

Fotografía
Lorenzo León Diez / 2010

Para Soid Pastrana

De lo inasible somos, de lo que nunca se está quieto. El peso del mundo aniquilado entre dos piolas. En las horas de la madrugada cuerpo sacrificado. El peso de la memoria del hombre sostenido por el chirrido de los goznes: la planta del pie ultraja el mundo para coger impulso, balancear el cuerpo. De lo inasible que nos gobierna.
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Las manos del hombre que en el presidio tejieron los hilos de esta hamaca que me ampara. La libertad de la hamaca es un sueño que se teje desde los barrotes perpetuos, aquella cuenta eterna de tabiques. La hamaca protege el sueño del que duerme. Todo anhelo de libertad está en los hilos de la hamaca. Todo el deseo de una casa, una mujer, hijos, familia, amigos, está en el sueño de la hamaca.
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La hamaca es un cuerpo de aire que sostiene un cuerpo de sueños, que es el hombre. El peso exacto del hombre sobre el mundo se mide por el rechinar de los goznes que sostienen en vilo a la hamaca. Hay hombres que no hacen ruido cuando duermen en la hamaca, esos resultarán ser los envidiosos y los traidores. También así duermen, sin despertar a nadie, los embusteros.
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Digo hamaca y el sudor de mi frente se extingue. Entonces la maldición de Dios ya no me alcanza. El edén comienza en los hilos de la hamaca. La hamaca me protege de la ira de Dios: ganarás el pan con el sudor de tu frente.
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Entona la hamaca su canción de cuna, me acurruco entre sus hilos de esta madre amantísima para quien yo será eternamente su niño de brazo y ella resulta durante las horas de mi vida mi fondo marino, desde donde yo surjo y existo.
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La vida del hombre es un sueño abandonado en la hamaca. Piola para los pobres, descolorida. Hilos para los sin techo, los que duermen en el patio al amparo de los astros. Tierra de los prófugos que buscan consuelo, amor. Montón de hilos pestilentes que desdeña el perro, el gato: bastidor del cuerpo cansado, enfermo, que porta más muerte que vida.
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Los que gobiernan el mundo y el mambo. Los que dirigen cardúmenes de peces y batallones, los que montan la espía para cazar venado en la copa del pochote, hoy sólo miran las huestes del aire montados en la hamaca, domesticados, mientras la mujer pone a hervir el agua para el café en los rescoldos de la lumbre.
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Para medir el crecimiento exacto del cuerpo del hombre basta y sobra la hamaca. Desde el nacimiento hasta la muerte la distancia verdadera del hombre es medida por la hamaca que ocupa. Así nadie se presta a engaño porque ningún hombre con valor ocupa la hamaca donde ya durmió otro hombre. La hamaca es la mujer, nunca se presta: en un principio sobran hilos, más tarde falta tejido.
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Hamaca: bastón de pobres, asidero de los derrotados. El límite de lo animado es la hamaca, su reino pertenece al espacio de las divinidades. Hamaca, límite de las aguas, los cielos; el polvo.

César Rito Salinas nace un 2 de agosto de 1964 en Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca., hijo de padre marino militar y madre indígena. Su vocación por la poesía y la narrativa se manifiesta en su adolescencia, en 1989 recibe el  Premio Estatal de Poesía Casa de la Cultura Oaxaqueña. En 2003 recibe el Premio Latinoamericano de Poesía Benemérito de las Américas, convocado por la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Colabora en distintas y suplementos literarios del país. Tiene publicados 17 títulos entre poesía y narrativa.

 

 

Ciclo Literario.