La importancia de la oralidad en
el proceso creativo*

Pergentino José Ruiz


Pergentino José Ruiz nació en Buenavista Loxicha, Oaxaca, en 1982. Escribe narrativa desde el distee o zapoteco  Es maestro de educación primaria bilingüe en San Agustín, Loxicha. Ha publicado el libro Y supe qué responder (Nyak mbkaabna), en versión bilingüe zapoteco-español (2006), para los libros del rincón de la SEP. El poema que se publica a continuación fue escrito originalmente en zapoteco y traducido al español por el mismo autor.

 

La oralidad en zapoteco es el cofre de la memoria colectiva donde queda todavía una reserva básica de la memoria de la humanidad, porque el ser humano primero hablaba y después inventó el lenguaje escrito.  Para las lenguas originarias, especialmente, estos han sido siglos de una bárbara enajenación, todo se piensa, se nombra, se consume en español, son escasas las excepciones para pensar en zapoteco o en alguna otra lengua originaria.
Con la oralidad en lenguas autonómicas somos herederos del mito y de la magia;  en nuestra labor como escritores en lenguas indígenas, haciendo uso del lenguaje escrito, podemos extender ese mito y esa magia hacia el mundo fantástico o hacia realidades más subjetivas.
Crear un texto literario desde alguna lengua originaria no es nada más nombrar el mundo de una manera objetiva, hay una parte literaria, fantástica que rodea toda esta realidad. Hay reverberaciones de mito y de magia en el lenguaje oral. En el lenguaje oral es imposible otorgar a las palabras  una correspondencia literal, por ejemplo, en zapoteco de loxicha cuando hablamos de helecho, yoo, podemos interpretar esta palabra como: casa, nido, río, cada palabra se va conjuntando con la realidad. Sin embargo, es posible lograr  una correspondencia de la oralidad metafórica y su transcripción.
Veamos algunos ejemplos:
Mbkee mbii nit to’: El viento movió las olas del mar        

Fotografía
Flor Garduño

Mbdes mbdii, naa nabii loo mbe’  ta nta mbend ndo mbias lo mbe’: Sonó el rayo, el cielo estaba despejado, las estrellas estaban serenas en el cielo.
Es posible mostrar expresiones de la oralidad dentro de un texto literario, como en el siguiente fragmento: “Las nubes son opacas y el sonido que se produce es tan fuerte que los cangrejos que viven en las playas, emprenden una migración para meterse en agua salada, como si la otra fase de su vida fuese nadar, nadar, nadar. La abuela decía eso mientras simulaba con las manos el movimiento de las olas que arrastra a los cangrejos y susurraba una antigua canción de cuna: njuand ndiak laa njuand naa ndiak naa nyab guak lo taa guak (lo que a ti te pasa a mí también me pasa le dice un tucán a otro tucán). 
La oralidad también puede funcionar como argumento literario, en este caso un saludo:
“A esas hormigas rojas y pequeñas, pregunto: ¿Mao cha nzo go’? ¿Vive alguien en esta casa? Las hormigas no responden, su labor las mantiene tan entretenidas que no  escuchan mi saludo.”

Para los escritores que tenemos el español como nuestra segunda lengua, resulta evidente y hasta lógico incidir de una manera distinta en el lenguaje castellano, pues tenemos el contexto cultural para encontrar otras posibilidades narrativas y poéticas desde el zapoteco o cualquier otra lengua originaria. 
En literatura hay que apilar idea tras idea,  y a veces los párrafos más inverosímiles son los que guardan los destellos más completos de originalidad, fantasía y universalidad. Hay que crear ideas, frases, desmoronar esto y aquello, y  dentro de los  escombros rescatar lo que comunique algo. En ocasiones, la construcción de un texto resulta complicada porque no refleja lo que queremos decir, no hay forma de que se asome la idea de lo queremos mostrar. Gracias al lenguaje oral hoy pervive el calendario ritual de los zapotecos de Loxicha. El rayo sigue siendo una deidad como lo fue desde los inicios de los tiempos. Seguimos pensando que la platanera, la lagartija y las hojas del chayote son hijos del rayo. En la oralidad se mueven distintas dimensiones de la realidad. En la literatura, a partir de las palabras, es posible mostrar distintas realidades.
Antes de terminar estas  anotaciones voy a señalar lo que dijo Ernesto Sábato, en uno de sus libros, El escritor y sus fantasmas (1963):
        “Es evidente que se ha necesitado esta crisis general de la civilización para que  la literatura adquiera  su terrible vigencia, del mismo modo que cuando un barco se hunde los pasajeros dejan sus juegos y frivolidades para enfrentar los grandes problemas finales de la existencia, que sin embargo estaban latentes en su vida normal”.

     En el panorama actual de la literatura en lenguas originarias: ¿Existe una conciencia de que este barco se va a hundir?   ¿O hay que dejar que la causalidad siga obrando para que la literatura en lengua zapoteca tenga permanencia? Toda obra literaria tiene no sólo un valor testimonial o costumbrista sino un poder catártico.

 

Nza ndio dis mbind

Luu naa.
Na ned na mplo mbsind na.
Mbte laxna ndio dis mend lee
ndio dis mend nza ndio dis mbind.

Mdiab na mplo
mbla yoo skoug.
Napta mbind ndu to dis mplo mbzind na,
mplo mbrond.

Nyaab dis laxoa,  
na dis naa
ngu xnii ngud loa.

Nyeepa ndiend.
Nyeepa nzu mbind.
Naxa’s tox ngand lo mbii.

Luu naa
mbiad na
mplo
mbla yo skoug.

En lenguaje de pájaros

Tú y yo.
No sé que ha sido de nosotros.
Sólo recuerdo que la gente murmura
allá afuera
en lenguaje de pájaros.

Extraviados estamos
donde nos opacó la neblina.
Sólo los pájaros dicen
de dónde salimos y adónde llegaremos.

Tu corazón se ahoga en palabras
y mis palabras en el brillo
de tus ojos.

Por momentos caminamos,
por momentos volamos.
No pesamos para el viento.

Tú y yo
nos extraviamos
ahí
donde nos opacó la neblina.

Fotografía
Flor Garduño

 

 

Ciclo Literario.