Azucenas del Valle de Oaxaca

Artemisa Vega




Fotografía
Jeanne Chevalier / 1985

 

Un ramo de azucenas recién cortadas por una mujer anciana.
Vendido en el zócalo a cambio de unas cuantas monedas,
cada una de sus flores blancas, henchidas por la lluvia de agosto,
contiene seis  regalos,
pequeñas aspas que inundan tu estancia nocturna
de un aroma donde se concentra
la verde intimidad del  verano, la manifestación más pura
de  la soledad en las colinas.
Las observas, en la mañana los delgados tallos
sostienen sólo las almendras de sus cuerpos
cerrados como si estuviesen a resguardo
de la luz y el ruido. Pasan las horas, llovizna y la casa oscurece.
Indiferentes desde la transparencia
del cristal donde las exhibes, son lo que son
las azucenas
mientras abren en gajos lunares y alborozan tus pensamientos
con su evidencia sencilla e indescifrable. 
   

 

 

Ciclo Literario.